Muda del caballo

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La guía completa para propietarios de caballos

En breve: La muda del caballo no se desencadena por la temperatura, sino por la duración de la luz del día, regulada por la glándula pineal y la hormona melatonina. Comienza ya semanas antes de la caída visible del pelo, pone al metabolismo ante una verdadera tarea y se puede apoyar eficazmente con una alimentación dirigida, un cuidado constante del pelaje y un manejo adaptado. En esta guía descubrirás todo lo que debes saber como propietario de un caballo: desde la biología hasta la alimentación, pasando por las señales de alarma que requieren la presencia del veterinario.

Pelaje del caballo

1. ¿Qué ocurre durante la muda? La biología detrás

La muda del caballo no es una simple "pérdida de pelo". Es un complejo proceso de renovación regulado hormonalmente, durante el cual, con excepción de la crin y la cola, se renueva todo el pelaje. Va mucho más allá de lo estético: la piel es el órgano más grande del caballo y desempeña funciones centrales en la termorregulación y la defensa inmunitaria. Una piel y un pelaje intactos constituyen la primera línea de defensa del cuerpo frente al frío, la humedad, la radiación UV, los parásitos y los agentes patógenos. En consecuencia, el proceso de renovación completa es igual de exigente. Para entender por qué algunos caballos atraviesan esta fase sin esfuerzo mientras otros sufren, vale la pena observar las relaciones biológicas.

Es la luz la que da la señal, no el frío


Uno de los mitos más persistentes en torno a la muda: muchos propietarios creen que el ascenso o descenso de las temperaturas pone en marcha el proceso. En realidad, el principal regulador es el llamado fotoperíodo – es decir, la variación de la duración de la luz del día a lo largo del año.

En el cerebro del caballo se encuentra la glándula pineal (glandula pinealis), un pequeño órgano sensible a la luz. Registra a través de los ojos si los días se acortan o alargan y regula en consecuencia la secreción de varias hormonas, sobre todo la melatonina, pero también la prolactina, que también ejerce una función reguladora en el ciclo capilar. La mayoría conoce la melatonina como la "hormona del sueño", pero en el caballo tiene una función mucho más amplia: regula el biorritmo, influye en la reproducción y también en la muda. La interacción de estas señales hormonales determina cuándo se forma pelo nuevo, con qué rapidez crece y cuándo se desprende el viejo.


Cuando, tras el solsticio de invierno del 21 de diciembre, los días se alargan de nuevo, la producción de melatonina disminuye. Esta señal hormonal induce a los folículos pilosos a desprender el pelaje de invierno existente y a comenzar la formación de un nuevo pelaje de verano más ligero. Cuando, a partir del solsticio de verano del 21 de junio, los días se acortan otra vez, la producción de melatonina aumenta y el cuerpo empieza a formar un denso pelaje de invierno.

La temperatura desempeña un papel secundario pero relevante: influye en la velocidad de la muda y en la densidad del pelaje. Una ola de frío en marzo puede frenar temporalmente el proceso. Los caballos mantenidos todo el año en establo abierto, expuestos a las condiciones meteorológicas naturales, suelen desarrollar un pelaje de invierno notablemente más denso y largo que los caballos en boxes bajo luz artificial. Pero el pistoletazo de salida lo da la luz, no el termómetro.

El ciclo capilar: tres fases, un principio

Cada pelo del caballo recorre su propio ciclo vital, dividido en tres fases:

Fase 1
Fase anágena
Fase de crecimiento

La raíz del pelo está activa, bien irrigada y forma pelo nuevo. En el caballo, esta fase se extiende durante unos tres a siete meses. En este período, el aporte de nutrientes es decisivo: las carencias de zinc, aminoácidos o vitaminas del grupo B se hacen visibles aquí, porque el pelo depende de un suministro continuo para su crecimiento.
Fase 2
Fase catágena
Fase de transición

El crecimiento del pelo se detiene. La raíz se separa de su irrigación sanguínea, el pelo se convierte en el llamado pelo en clava. Esta fase dura aproximadamente dos a tres semanas.
Fase 3
Fase telógena
Fase de reposo y caída

El pelo viejo permanece en la piel y finalmente es empujado hacia fuera por el nuevo pelo que crece. Durante la muda estacional, muchos miles de folículos pilosos se encuentran simultáneamente en esta fase, lo que explica las típicas nubes de pelo que se forman al cepillar.

En la práctica esto significa: Cuando en febrero o marzo los primeros pelos sueltos se quedan en la almohaza, el verdadero trabajo lleva ya mucho tiempo en marcha. Los nuevos pelos de verano ya se han formado bajo la superficie de la piel en pleno invierno. La ventana en la que puedes influir en la calidad del nuevo pelaje a través de la alimentación se sitúa, por tanto, claramente antes de la caída visible del pelo.

2. ¿Cuándo comienza la muda?

El calendario de la muda: qué ocurre y cuándo


Considerar la muda como un acontecimiento claramente delimitado se queda corto. En realidad es un proceso fluido que se extiende a lo largo de meses. El siguiente resumen muestra las fases típicas a lo largo del año:

El calendario de la muda

❄️
Diciembre – Enero
A partir del solsticio de invierno del 21 de diciembre, los días vuelven a alargarse. Bajo la superficie de la piel, los folículos pilosos comienzan a formar nuevos pelos de verano. Por fuera todavía no se aprecia nada: el caballo está con todo su pelaje de invierno.
🌱
Febrero – Marzo
Los pelos nuevos empujan cada vez más los pelos de invierno viejos hacia fuera. Ahora la muda se hace visible: primero cae el pelo largo de cobertura, después el denso subpelo. Muchos propietarios solo notan la muda en esta fase.
🌸
Abril – Mayo
En la mayoría de los caballos sanos, la muda de primavera está concluida. El pelaje de verano corto y brillante se asienta. Los caballos que en este momento siguen llevando un pelo de invierno claramente desordenado deberían ser examinados por el veterinario.
☀️
Junio – Julio
A partir del solsticio de verano del 21 de junio, los días se acortan de nuevo. El cuerpo comienza a producir el pelaje de invierno, al principio de forma imperceptible. El fino pelo de verano se va alargando poco a poco y se forman más pelos de subpelo.
🍂
Agosto – Octubre
La muda de otoño se hace visible. El pelaje de verano cae en mechones afelpados y debajo se va abriendo paso el pelaje de invierno cada vez más denso.
🧣
Noviembre – Diciembre
El pelaje de invierno está prácticamente formado. El caballo luce su típico abrigo afelpado.

¿Cuánto dura la muda?


La duración es individual y depende de varios factores: raza, edad, sistema de alojamiento, estado nutricional y salud del caballo. Como orientación: la muda de primavera suele durar más que la de otoño, a menudo de cuatro a ocho semanas y, en algunos casos, también varios meses. La muda de otoño transcurre por lo general con más rapidez, ya que el caballo pierde menos pelo y, en su lugar, hace crecer el nuevo pelaje.


Por qué la muda se atasca a veces


Una ola de frío repentina en primavera puede pausar temporalmente la muda. El cuerpo "frena" en cierta medida el proceso porque el pelaje de invierno todavía podría hacer falta. En cuanto las temperaturas suben de nuevo, continúa. También el estrés, por ejemplo por un cambio de cuadra, un transporte o un entrenamiento intensivo, puede ralentizar la muda. Una caída del pelo persistentemente lenta o incompleta, en cambio, apunta a causas más profundas (más al respecto en la sección sobre señales de alarma).


3. Muda de primavera vs. muda de otoño: las diferencias

Aunque el caballo cambia de pelo dos veces al año, las dos fases no son iguales.

Muda de primavera
🌱 En primavera
Cambio completo – alta exigencia

En primavera se elimina por completo el pelaje de invierno: pelo de cobertura y el denso subpelo aislante. Esto sucede por etapas y produce las conocidas montañas de pelo que aparecen al cepillar. La exigencia para el metabolismo es máxima en esta fase: el cuerpo debe desprenderse de cantidades enormes de pelo viejo y, al mismo tiempo, suministrar grandes cantidades de energía, aminoácidos y minerales para la formación del nuevo pelaje de verano: una doble carga que hace la muda de primavera claramente más agotadora que su equivalente otoñal. Además, la muda de primavera coincide con una época en la que los pastos aún no están en fase de crecimiento vegetativo, de modo que al caballo le faltan los nutrientes frescos de la hierba justo cuando la demanda está aumentada.
Muda de otoño
🍂 En otoño
Equiparse – exigencia moderada

En otoño cae bastante menos pelo. Se elimina el corto pelaje de verano, mientras debajo se va formando el pelaje de invierno más denso. Se trata, por tanto, menos de un "cambio" y más de un "equipamiento". Las cantidades de pelo son menores, pero la demanda de nutrientes sigue siendo elevada, porque la formación del subpelo cuesta energía y materiales.

Conviene saber: La crin, la cola y los pelos táctiles alrededor de la boca y los ojos no se ven afectados por la muda estacional. Tienen su propio ciclo capilar, bastante más lento.

4. Interpretar correctamente los síntomas: ¿normal o preocupante?

Durante la muda, la mayoría de los caballos muestra signos típicos. El arte está en distinguir entre indicios normales y auténticas señales de alarma.


Manifestaciones acompañantes normales


Una caída del pelo aumentada es el signo más evidente, y completamente natural. Especialmente en la muda de primavera, las cantidades pueden ser impresionantes. El picor también forma parte: los pelos que empujan irritan la piel, por lo que los caballos se frotan, mordisquean y revuelcan más en esta fase. Pueden aparecer leves escamas porque la superficie de la piel se renueva con más intensidad. Y también es normal cierta apatía – el metabolismo funciona a un nivel más alto, lo que hace que algunos caballos parezcan temporalmente algo menos dispuestos al trabajo.


Cambios de comportamiento


La muda no solo exige al cuerpo, sino que también puede afectar al estado de ánimo del caballo. Algunos caballos están más irritables o menos cooperativos al montarlos durante la muda. Otros muestran un apetito reducido o parecen en general más inquietos. Dentro de ciertos límites es normal y no debe preocupar, siempre que los síntomas sean pasajeros y no estén muy acentuados.


Cuándo conviene mirar más de cerca:


Un pelaje opaco y desordenado que no mejora durante semanas, una pérdida de peso llamativa, tos persistente, zonas redondas sin pelo, patas muy hinchadas o una apatía notoria van más allá de lo que provoca una muda normal. En esos casos conviene aclarar las causas (en detalle en la sección de problemas y señales de alarma).

5. Alimentación durante la muda: qué nutrientes cuentan realmente

Sobre la alimentación durante la muda se escribe mucho en el sector equino y gran parte está más impulsada por el marketing que por el conocimiento técnico. Aquí va una mirada matizada a los nutrientes que demostradamente desempeñan un papel y una valoración realista de lo que tu caballo realmente necesita.

La base: forraje de alta calidad


Antes de pensar en complementos, la base tiene que ser correcta, porque una ración bien pensada, ajustada a las necesidades reales, sigue siendo la palanca más eficaz para una muda sin sobresaltos. Con diferencia, el componente alimentario más importante para cualquier caballo es un heno de calidad, higiénicamente impecable. Aporta fibra bruta, proteína y, con buena calidad, una parte de los minerales y vitaminas necesarios. Sin embargo, el heno pierde vitaminas y ácidos grasos esenciales durante los meses de invierno debido al almacenamiento. Precisamente en esta fase cae la muda de primavera, lo que explica por qué un complemento dirigido suele tener sentido.

Caballos comiendo heno

Los nutrientes clave de un vistazo

Aminoácidos esenciales: los verdaderos bloques constructores del pelo
El pelo del caballo está compuesto en aproximadamente un 90 por ciento por la proteína estructural queratina. Para su formación, el cuerpo necesita aminoácidos azufrados, en particular metionina y cisteína, porque aportan el azufre que estabiliza y entrelaza las fibras de queratina. Un papel clave lo desempeña además la lisina: aunque no participa directamente en la formación de queratina, se considera el aminoácido limitante primario en el metabolismo proteico del caballo. Sin lisina, el cuerpo tampoco puede utilizar de forma eficiente los aminoácidos azufrados disponibles para la formación del pelo. Dado que los caballos no pueden sintetizar por sí mismos estos aminoácidos esenciales, deben suministrarse mediante la alimentación. Buenas fuentes son la alfalfa, el lino y la levadura de cerveza.
Zinc: papel clave en la formación de queratina
El oligoelemento zinc participa en la división celular y en la síntesis de queratina y es, por tanto, indispensable para la muda. Como el aporte mediante el forraje por sí solo suele ser insuficiente, se recomienda complementarlo con un buen pienso mineral, idealmente con zinc orgánicamente ligado, ya que es mejor biodisponible.

Conviene saber: Las formas inorgánicas como el óxido de zinc o el sulfato de zinc son más baratas, pero se absorben peor por el organismo y pueden bloquearse mutuamente en la absorción intestinal. Las formas orgánicamente ligadas, como los quelatos de zinc, el glicinato de zinc o el metionato de zinc, están unidas a aminoácidos o péptidos y aprovechan, por tanto, otras vías de absorción, lo que aumenta su biodisponibilidad.

Una mirada a la etiqueta: Si dice, por ejemplo, "glicinato de zinc hidrato" o "quelato de zinc", se trata de formas orgánicamente ligadas. Si solo aparece "óxido de zinc" o "sulfato de zinc", se trata de la variante inorgánica.

Importante: El zinc no debe administrarse de forma aislada ni en dosis elevadas por sospecha. Una sobredosis carga el hígado y los riñones y puede afectar a la absorción de otros oligoelementos como el cobre.
Cobre: para pigmentación y estructura
El cobre es necesario para la síntesis de queratina y la formación del pigmento del pelo. Los caballos con carencia de cobre desarrollan a veces las típicas "gafas de cobre": anillos claros alrededor de los ojos. La dosificación requiere mano fina, porque un exceso de cobre puede a su vez inhibir la absorción del zinc.
Biotina y vitaminas del grupo B
La biotina apoya la maduración de las células que forman queratina. En un intestino equino sano, las vitaminas del grupo B se producen generalmente en cantidad suficiente por la microbiota intestinal. Pero si la flora intestinal está alterada, por ejemplo por cambios de pienso, antibióticos o ensilados de baja calidad, un complemento puede tener sentido.

Importante: Dar solo biotina y descuidar el resto de los nutrientes aporta poco: la biotina solo despliega su efecto en interacción con los demás micronutrientes.
Selenio y vitamina E: protección celular
El selenio y la vitamina E actúan de forma sinérgica como antioxidantes y protegen las células del estrés oxidativo, incluidas las células de los folículos pilosos. Una carencia de selenio puede debilitar el sistema inmunitario y dificultar la muda.

Atención: El selenio es un oligoelemento con un margen terapéutico muy estrecho: entre la carencia y la sobredosis hay muy poca distancia. La dosificación debe seguir las recomendaciones de la Sociedad de Fisiología de la Nutrición (GfE).
Ácidos grasos omega-3: para la barrera cutánea
La piel es el órgano más grande del caballo y constituye la base para un crecimiento saludable del pelo. Los ácidos grasos omega-3 mantienen la piel suave, refuerzan su función barrera natural y tienen un efecto antiinflamatorio. En la época invernal sin hierba, estos ácidos grasos suelen faltar en la ración, ya que el heno contiene bastante menos que la hierba fresca del pasto.

Consejo: El aceite de lino es el complemento ideal: con alrededor del 52 por ciento contiene una proporción especialmente alta de ácido alfa-linolénico y, al mismo tiempo, ofrece una relación omega-3/omega-6 favorable.
Vitamina A y betacaroteno
La vitamina A favorece la irrigación de la piel y participa en la regeneración de las células cutáneas. Como los caballos no absorben la vitamina A directamente, sino que la sintetizan a partir del betacaroteno del pienso, el aporte puede quedarse corto en la época sin hierba.

Truco casero: Las zanahorias con un chorrito de aceite de lino son un medio sencillo y económico para mejorar el aporte de betacaroteno.

El papel del hígado

Al hígado se le llama a menudo el "laboratorio central" del cuerpo, y con razón. Almacena y distribuye nutrientes, filtra sustancias nocivas y participa en el metabolismo proteico. Durante la muda, la síntesis de proteínas funciona a un nivel más elevado, lo que exige más al hígado. Si este ya ha sido cargado durante el invierno por una mala calidad del forraje, vermífugos, medicamentos o heno con moho, esto puede manifestarse durante la muda como un pelaje opaco, apatía o problemas cutáneos.


Agua: el factor infravalorado

Un nutriente que en el debate sobre la muda se pasa por alto con frecuencia es el agua. Sin embargo, una ingesta suficiente de agua es el requisito básico para que el metabolismo celular funcione sin problemas y, por tanto, también para el suministro de nutrientes a los folículos pilosos. Durante la muda, el metabolismo trabaja a un nivel más alto, lo que aumenta adicionalmente la necesidad de agua.

El problema: precisamente en la fase de la muda de primavera, muchos caballos beben demasiado poco. Tras un largo invierno, se han acostumbrado a un agua de bebida fría y el agua helada reduce demostrablemente la disposición a beber. Los estudios muestran que los caballos beben claramente más cuando la temperatura del agua se sitúa entre 7 y 18 grados Celsius que con temperaturas próximas al punto de congelación. Al mismo tiempo, en el semestre de invierno falta la ingesta de agua a través de la hierba fresca, pues el heno contiene solo alrededor de un 10 por ciento de humedad, mientras que la hierba aporta hasta un 75 por ciento de agua.

En la práctica esto significa: asegurarse de que el bebedero automático funciona y no está congelado, atemperar el agua si es necesario y, en caballos que se sabe que beben poco, ofrecer cobs de heno remojados o un mash para aumentar la ingesta de líquido a través del pienso


Pienso mineral para caballos

Salud intestinal: la base del aprovechamiento de los nutrientes

El mejor aporte de minerales y proteínas sirve de poco si el intestino no puede aprovechar de forma eficiente los nutrientes suministrados. El caballo es un fermentador del intestino grueso: alrededor del 50 al 70 por ciento de sus necesidades energéticas se cubren con ácidos grasos de cadena corta, producidos por los microorganismos del ciego y del colon mediante la fermentación de la fibra bruta. Además, estos microbios intestinales sintetizan vitaminas del grupo B, relevantes entre otras cosas para la formación de queratina.

Si esta comunidad microbiana se altera, por ejemplo, por cambios bruscos de pienso, forraje de baja calidad, estrés, administración de antibióticos o vermífugos, se habla de disbiosis. La consecuencia: la absorción de nutrientes se vuelve menos eficiente, la producción de vitaminas B baja y todo el metabolismo trabaja por debajo de sus posibilidades. Durante la muda, esto puede manifestarse como pelaje opaco, crecimiento del pelo más lento o mayor susceptibilidad de la piel a infecciones.

Lo que apoya la salud intestinal durante la muda es poco espectacular pero eficaz: una ración base estable, basada en fibra bruta, sin cambios frecuentes, heno suficiente y de buena calidad y, si es necesario, alimentos con efecto prebiótico como lino o levadura de cerveza, que pueden influir positivamente en el entorno microbiano del intestino grueso.


Una valoración honesta

En la industria del pienso equino, la muda no pocas veces se presenta como un estado de emergencia médico para el que se requieren urgentemente uno u otro producto especial. La realidad es más matizada: un caballo sano alimentado todo el año con forraje de calidad y un pienso mineral adecuado a las necesidades supera, por regla general, la muda sin programas adicionales complejos. La formación del nuevo pelaje se extiende durante meses: no es un pico repentino de nutrientes, sino un proceso gradual.

Los complementos dirigidos tienen sentido cuando el caballo pertenece a un grupo de riesgo (mayores, caballos con enfermedades crónicas, caballos deportivos con alta exigencia), cuando la calidad del heno es por debajo de la media o cuando una analítica de sangre muestra realmente carencias. "Cuanto más, mejor" está fuera de lugar en la suplementación: cualquier exceso carga al organismo tanto como un defecto.

6. Hierbas y aditivos alimentarios naturales

Además de la ración básica y del aporte mineral, existe una serie de aditivos vegetales que pueden apoyar la muda. Aquí los más importantes, con una valoración realista.

Lino y aceite de lino: omega-3, proteína y digestión
El lino y el aceite de lino se encuentran entre los alimentos naturales más valiosos durante la muda. El lino aporta ácidos grasos omega-3, proteína de calidad y mucílagos que tienen un efecto positivo sobre la digestión. El lino oscuro debe cocerse o triturarse antes de su administración, ya que contiene glucósidos cianogénicos, un precursor del ácido cianhídrico que se vuelve inocuo con la cocción.

Dosificación: El aceite de lino ofrece una alternativa práctica: 30 a 50 mililitros al día, introducidos lentamente, son suficientes para la mayoría de los caballos.
Cardo mariano: protección hepática y regeneración celular
El cardo mariano contiene el principio activo silimarina, que estabiliza las membranas de las células hepáticas y puede favorecer su regeneración. En el contexto de la muda se recomienda a menudo como "hierba del hígado".

Importante: El término popular "cura desintoxicante" no está definido científicamente. Un hígado sano cumple su función de desintoxicación por sí mismo. El cardo mariano puede actuar como complemento, pero no es un componente obligatorio para cada caballo.
Ortiga: proveedor natural de minerales
La ortiga es un proveedor natural de minerales con alto contenido en hierro, calcio, potasio y vitamina C. Favorece la irrigación de la piel y estimula el metabolismo, ambos efectos útiles durante la muda.

Aplicación: La ortiga seca se mezcla sin dificultad con el pienso concentrado.
Diente de león: metabolismo y función renal
El diente de león aporta, entre otros, vitaminas A, B y C, así como cobre, zinc y sustancias amargas. Estimula la función renal y el metabolismo y tradicionalmente se emplea como cura de primavera.

Nota: Como el diente de león tiene efecto diurético, conviene vigilar la necesidad de agua.
Levadura de cerveza: vitaminas B, aminoácidos y flora intestinal
La levadura de cerveza merece una atención especial durante la muda: además de vitaminas del grupo B, aporta sobre todo proteínas de alta calidad y fácilmente digeribles con todos los aminoácidos esenciales, justo los bloques que el cuerpo necesita para la producción de queratina. Al mismo tiempo, la levadura de cerveza apoya una flora intestinal sana, lo que mejora el aprovechamiento general de los nutrientes.

7. Cuidado del pelaje: por qué cepillar aporta más que cualquier complemento

Ningún complemento del mundo sustituye a un cepillado regular y minucioso. Esto tiene sólidas razones fisiológicas que van más allá del mero hecho de retirar pelos sueltos.

La irrigación como clave


Cepillar y almohazar estimula la irrigación de la piel. Una papila pilosa bien irrigada, que es la unidad de suministro en la raíz del pelo, produce pelo más fuerte y sano. Al mismo tiempo, se favorece la eliminación de productos del metabolismo a través del sistema linfático, lo que contrarresta una sobrecarga de la piel.


Desprendimiento mecánico y salud cutánea


El pelaje de invierno que no se retira puede crear bajo la densa capa de pelo un microclima cálido y húmedo, un caldo de cultivo ideal para hongos cutáneos e infecciones bacterianas. Cepillar regularmente lo previene, alivia el picor y permite a la piel cumplir sin obstáculos su función protectora (producción de sebo, función barrera).

Caballo siendo cepillado

Función de observación

Un cepillado minucioso es, al mismo tiempo, el mejor control de salud. Las alteraciones cutáneas como caspa, zonas sin pelo, primeros signos de muermo en las cuartillas o eczema se detectan pronto durante el contacto estrecho con el caballo, a menudo mucho antes de ser visibles desde lejos.


Consejos prácticos

Durante la muda, una almohaza de muda o una shedding tool resulta más adecuada que un cepillo blando para desprender eficazmente el subpelo. Trabajar siempre en el sentido del pelo y ser más cuidadoso en zonas sensibles: vientre, parte interna de los muslos, cabeza. La elección de la herramienta adecuada marca una diferencia notable: las almohazas de goma con tetillas masajean suavemente la piel y mejoran la microcirculación, mientras que las almohazas metálicas y las shedding blades son especialmente eficaces con subpelo grueso. Cepillar con movimientos circulares dirigidos combina la retirada de pelos sueltos con un masaje que estimula la circulación hasta las capas más profundas de la piel, un efecto que beneficia el aporte de nutrientes a las raíces. Al cepillar en la cuadra, conviene asegurarse de que los pelos sueltos no acaben en el box y sean comidos por el caballo; mejor cepillar en el sitio de aseo o al aire libre.


Lavar durante la muda: prudencia

Los lavados completos deberían evitarse en lo posible durante la muda. Las enormes cantidades de pelo alargan considerablemente el tiempo de secado y los champús pueden alterar la flora cutánea natural, que en esta fase desempeña un papel especialmente importante en la defensa frente a infecciones cutáneas.


Cepillado de drenaje para el sistema linfático

El sistema linfático transporta productos de desecho y líquido fuera de los tejidos. Durante la muda trabaja a un nivel elevado. Un cepillado de drenaje dirigido —pasadas uniformes y suaves en dirección al corazón, especialmente en las patas— puede apoyar el flujo linfático y contrarrestar la aparición de patas hinchadas.

8. Montar y entrenar durante la muda

La muda no es motivo para enviar al caballo a unas vacaciones totales, pero sí una buena ocasión para adaptar conscientemente la planificación del entrenamiento a la situación física.

Intensidad de entrenamiento con mesura

Cuando el metabolismo se ve adicionalmente exigido por la muda, queda menos energía disponible para rendimientos deportivos máximos. Los caballos que en esta fase parecen más apagados o menos dispuestos al trabajo no están desmotivados, simplemente les faltan reservas. En lugar de interrumpir el entrenamiento por completo, conviene reducir moderadamente la intensidad y observar al caballo con atención. Trabajo ligero y movimiento variado (paseos, trabajo suelto de trote-galope, trabajo en pie) mantienen activa la circulación sin sobrecargar el organismo.


Mantas absorbentes y gestión de la temperatura

Uno de los mayores peligros durante la muda es el enfriamiento tras el trabajo. Los caballos que en primavera aún llevan restos de su pelaje de invierno sudan antes y más durante el entrenamiento. Al mismo tiempo, el pelaje ya no es lo bastante denso como para calentar eficazmente al caballo después de sudar. Aquí las mantas absorbentes son imprescindibles: ponerlas inmediatamente después de montar y retirarlas solo cuando el caballo esté completamente seco. Especialmente con tiempo cambiante o viento, el caballo debería regresar al prado o al box solo cuando esté seco.

Goodsmith Klebebeschlag trabajo con barras

Fases de calentamiento y enfriamiento

Sobre todo en la época de transición, son importantes amplias fases de calentamiento y enfriamiento al paso. En otoño, cuando los caballos ya están formando un pelaje de invierno denso pero las temperaturas diurnas siguen siendo suaves, hay un riesgo mayor de que el caballo sude en exceso al ser montado y luego se acatarre. Una manta lumbar que abrigue durante fases prolongadas al paso con temperaturas frescas puede ser útil para mantener la espalda caliente.

9. Mantar durante la muda: ¿cuándo es útil, cuándo contraproducente?

Pocos temas se discuten entre propietarios de caballos de forma tan controvertida como el uso de mantas, y durante la muda el debate adquiere todavía más intensidad. Para enfocar la cuestión con sobriedad ayuda mirar la biología.


  • Las mantas no impiden la muda.

El pistoletazo de salida de la muda lo da, como se describe en el capítulo 1, la duración de la luz del día, no la temperatura exterior. Un caballo bajo una manta recibe a través de los ojos la misma luz que un caballo sin manta. En ambos casos formará pelaje de invierno y volverá a desprenderlo en primavera. Lo que las mantas sí pueden influir es la densidad y longitud del pelaje de invierno: los estudios muestran que los caballos mantados tienden a desarrollar un pelaje algo más corto que los no mantados, aunque este efecto es limitado y solo medible en determinadas ventanas temporales. Quien realmente quiera evitar que un caballo forme un pelaje de invierno denso, debe trabajar con una prolongación de la fase de luz (iluminación de la cuadra), no con mantas.


  • Cuándo es útil mantar durante la muda:

Si en primavera el pelaje de invierno ya se ha desprendido en gran parte y llega una ola de frío con humedad y viento, una manta de transición ligera puede proteger al caballo de un enfriamiento, ya que el nuevo pelaje de verano todavía no ofrece suficiente protección frente al clima. También los caballos esquilados, los mayores y los caballos en mal estado nutricional se benefician de un manto dirigido, porque su termorregulación está limitada.


  • Cuándo es contraproducente: 

Mantar demasiado pronto o con mantas demasiado abrigadas en otoño puede llevar a que el caballo sude bajo la manta sin poder eliminar eficazmente la humedad. Un pelaje húmedo de forma permanente bajo la manta es un caldo de cultivo ideal para hongos cutáneos e infecciones bacterianas, justo los problemas que de por sí aparecen más a menudo durante la muda. Las mantas, además, aplastan el pelaje e impiden que el caballo utilice su termorregulación natural levantando los pelos. Quien manta debe ser consecuente: control diario de si el caballo suda o pasa frío bajo la manta y retirada periódica de la manta para cepillar y ventilar la piel.

10. La muda según el tipo de caballo: no todos los caballos tienen las mismas necesidades

Caballos mayores y senior


Para los senior, la muda suele ser la época más exigente del año. El metabolismo trabaja con la edad de forma menos eficiente, los nutrientes se aprovechan peor y las limitaciones de salud existentes (problemas dentales, dolencias articulares, descenso de la función hepática) se intensifican. Los caballos mayores pierden peso con más frecuencia durante la muda, porque la enorme demanda energética para la formación del nuevo pelaje consume las ya escasas reservas. Aquí puede ser razonable aumentar pronto el aporte energético, por ejemplo, con mash, cobs de heno enriquecidos o la adición de aceites de calidad. También los caballos en establo abierto durante todo el año, que ya consumen más energía debido a la propia termorregulación, suelen beneficiarse durante la muda de un enriquecimiento energético dirigido de la ración. Los senior, además, deberían examinarse regularmente para Cushing (PPID), ya que una muda retrasada es uno de los principales síntomas guía de esta enfermedad.


Klebebeschlag Goodsmith senior

Un factor a menudo infravalorado en los senior es la salud dental. Caballos con un desgaste dental avanzado, molares faltantes o aristas afiladas ya no pueden triturar suficientemente heno y forraje. La consecuencia: el aprovechamiento del pienso disminuye y, incluso una ración bien ajustada a las necesidades, no llega plenamente al metabolismo. Durante la muda, cuando la demanda de nutrientes está aumentada, esto puede marcar la diferencia entre un proceso fluido y una muda lenta con pérdida de peso. Una revisión dental anual por el veterinario o el dentista equino, idealmente antes del inicio de la muda de primavera, es por tanto en los caballos mayores no una medida opcional, sino una pieza fija de un manejo previsor de la muda.

Caballos deportivos y yeguas de cría

Los caballos deportivos que también se trabajan intensamente en invierno suelen estar esquilados; la muda estacional transcurre entonces de forma más irregular y menos marcada, ya que la esquila influye en el ritmo natural. Las yeguas de cría, sobre todo en gestación avanzada o en lactancia, soportan a través de la muda una carga adicional sobre un metabolismo ya exigido. Aquí es especialmente importante una atenta vigilancia nutricional.

Caballo de doma Klebebeschlag Goodsmith

Caballos jóvenes y potros

Los caballos jóvenes están aún en crecimiento y tienen ya, de por sí, mayores necesidades de nutrientes. Suelen superar bien la muda, siempre que el aporte básico sea correcto. Un aporte suficiente de proteína es especialmente importante en la fase de crecimiento, ya que el cuerpo necesita aminoácidos en paralelo para la construcción muscular y la formación del pelaje.

Potro en muda

Razas rústicas vs. caballos de sangre caliente

Las razas rústicas como islandeses, fiordos, haflingers o ponis Shetland desarrollan por naturaleza un pelaje de invierno bastante más denso que los caballos de sangre caliente o los purasangres. La muda de primavera puede ser en ellos especialmente espectacular y prolongada. Al mismo tiempo, como razas de alimentación fácil, están particularmente expuestas a enfermedades metabólicas como el EMS, un hecho a tener en cuenta al ajustar la alimentación durante la muda. Simplemente "más pienso" es aquí el enfoque equivocado; mejor calidad antes que cantidad.

Pelo de invierno de caballo islandés
Pelaje de caballo de sangre caliente

Sistema de alojamiento: establo abierto vs. box

Los caballos en establo abierto, expuestos a las condiciones naturales de luz y temperatura, desarrollan por lo general un pelaje más denso y resistente y atraviesan la muda "de forma más conforme a la naturaleza" que los caballos en box bajo luz artificial. Al mismo tiempo, su necesidad energética en invierno es mayor, porque deben realizar su propia termorregulación. Los caballos de box con pelaje más fino mudan a menudo más rápido, pero son más sensibles a olas de frío inesperadas tras la muda.

11. Problemas durante la muda: cuando el cuerpo da la voz de alarma

 

Tos y problemas respiratorios


La tos durante la muda tiene dos causas frecuentes. Por un lado, el sistema inmunitario es menos eficaz debido al metabolismo aumentado, por lo que los caballos son más susceptibles a infecciones respiratorias. Por otro lado, en establos cerrados aumenta considerablemente la carga de finas partículas de pelo y polvo cuando muchos caballos mudan a la vez. Una tos persistente debe aclararse siempre con el veterinario, ya que una problemática respiratoria desatendida en el caballo —a diferencia de un resfriado en el ser humano— puede tener consecuencias graves.

 

Muermo en cuartillas y agua fecal


El muermo en las cuartillas aparece con más frecuencia durante la muda, sobre todo en otoño. La piel, como el órgano más grande, está muy exigida en esta fase y, por tanto, más expuesta a infecciones bacterianas que se asientan en los pliegues húmedos de la cuartilla. El agua fecal también puede aparecer en relación con la muda, ya que la mayor actividad metabólica también influye en el tracto gastrointestinal.

 

Patas hinchadas y estasis linfática


El sistema linfático, que transporta productos de desecho fuera de los tejidos, trabaja a pleno rendimiento durante la muda. Sobre todo en las patas traseras pueden aparecer estasis que se manifiestan como patas gruesas, pero ni calientes ni sensibles a la presión. Movimiento regular y cepillado de drenaje lo previenen. Si la hinchazón está caliente, reacciona con dolor o no remite, es necesaria una exploración veterinaria.

 

Pérdida de peso


Algunos caballos pierden visiblemente peso durante la muda, porque la demanda energética para la producción del pelaje supera la cantidad de pienso ingerida. Especialmente afectados están los caballos difíciles de mantener y los senior. Aquí el aporte energético debe adaptarse pronto, no solo cuando la pérdida de peso ya sea visible.

 

Hongos cutáneos y zonas sin pelo


Las zonas redondas, escamosas y sin pelo en el pelaje no son un síntoma normal de la muda, sino una clara indicación de una infección fúngica. Durante la muda, el riesgo es mayor porque la barrera cutánea está debilitada. Material de cepillado limpio, mantas y sudaderos son especialmente importantes en esta fase para minimizar el riesgo de transmisión. Ante la sospecha de hongo cutáneo se debe consultar al veterinario.


12. Cushing, EMS y muda alterada

Cushing pelo en el cuello del caballo
Cushing pelo caballo

Una muda retrasada o ausente, especialmente cuando el caballo lleva pelo largo y rizado hasta bien entrado el verano, es uno de los síntomas guía más conocidos del síndrome de Cushing equino (PPID, Pituitary Pars Intermedia Dysfunction). Se trata de un trastorno funcional de la hipófisis que provoca una liberación excesiva de la hormona ACTH y desequilibra todo el balance hormonal del caballo.


Además de la muda alterada, los caballos con Cushing suelen presentar pérdida de masa muscular, depósitos de grasa llamativos (sobre todo en la cresta del cuello y por encima de los ojos), aumento de la sed, mayor susceptibilidad a infecciones y un mayor riesgo de laminitis. Los estudios indican que una proporción considerable de los caballos mayores de 15 años se ve afectada por la PPID, muchos de ellos sin síntomas evidentes en las fases iniciales.


Importante: No toda muda lenta significa automáticamente Cushing. Pero si un caballo mayor tiene repetidamente dificultades para desprender a tiempo su pelaje de invierno, se debe realizar una analítica de ACTH en el veterinario. El Cushing no es curable, pero con el medicamento pergolida y una alimentación adaptada (baja en azúcares y almidón) se puede manejar bien si la enfermedad se detecta a tiempo. Además, se puede apoyar al caballo con un trabajo de casco adaptado y la elección de una protección del casco adecuada.


El síndrome metabólico equino (EMS) suele aparecer junto con el Cushing y se caracteriza sobre todo por sobrepeso, resistencia a la insulina y susceptibilidad a la laminitis. También en los caballos con EMS la muda puede transcurrir con dificultad, porque el metabolismo en su conjunto está alterado. La alimentación en los caballos afectados debe ajustarse con especial cuidado: reducida en azúcares y almidón, con aporte energético adaptado y ejercicio regular.

13. ¿Cuándo acudir al veterinario? La checklist

No todo problema durante la muda requiere de inmediato al veterinario. Pero hay situaciones claras en las que la ayuda profesional es importante. Haz que examinen a tu caballo cuando aparezca uno o varios de los siguientes signos:

  • La muda no está concluida en mayo y el caballo todavía lleva claramente pelaje de invierno

  • El caballo pierde peso de forma llamativa, aunque recibe suficiente pienso

  • Zonas redondas sin pelo o caspa intensa indican un hongo cutáneo

  • Tos persistente durante más de unos días, especialmente con apatía simultánea

  • Patas muy hinchadas, que están calientes o son sensibles a la presión

  • Una apatía general, negativa a trabajar o susceptibilidad a infecciones que va más allá de la apatía normal de la muda

  • Sospecha de Cushing/PPID: pelo largo y rizado en verano, pérdida de masa muscular, beber más (especialmente en caballos a partir de unos 15 años)

  • Muermo o eczemas que no mejoran a pesar de los cuidados

Consejo: Una analítica de sangre (estado mineral y hormonal) ofrece en la mayoría de los casos rápidamente claridad sobre la causa y permite un tratamiento dirigido, en lugar de suplementar por sospecha.

14. Lo que puedes hacer y lo que es mejor evitar

Recomendación
Sensato y recomendable


Cepillar de forma regular y minuciosa – durante la muda, al menos un día sí y otro no, idealmente todos los días

Vigilar la calidad del heno – tras un largo invierno, los contenidos de nutrientes del heno pueden haber descendido claramente

Usar pienso mineral adecuado a las necesidades – un buen pienso mineral básico con oligoelementos orgánicamente ligados (zinc, cobre, selenio, manganeso) cubre el suministro básico

Garantizar el aporte de proteína – lisina, metionina y cisteína son los verdaderos materiales del pelo, no zinc o biotina por sí solos

Complementar con aceite de lino o lino – por los ácidos grasos omega-3, que apoyan la piel y la calidad del pelaje desde dentro

Adaptar el entrenamiento – un caballo que parece más apagado durante la muda merece comprensión, no más presión

Usar manta absorbente – emplearla de forma constante tras la monta hasta que el caballo esté seco

Mantar ante olas de frío – si el pelaje de invierno ya se ha desprendido en su mayor parte y vuelven a llegar heladas
Cautela
Cuestionar de forma crítica


"Packs de muda" y paquetes completos – un caballo sano con buena alimentación base no necesita necesariamente un producto especial; complementos individuales dirigidos suelen ser más razonables y económicos

Suplementación indiscriminada – zinc, selenio y otros oligoelementos en dosis incorrectas pueden ser tóxicos o bloquearse mutuamente en la absorción

"Curas detox" como programa obligatorio – el término no está definido científicamente; las hierbas que apoyan al hígado pueden ser útiles como complemento, pero un organismo sano se desintoxica por sí mismo

Vermífugos y vacunas en plena muda – si pueden desplazarse en el tiempo, es más suave colocarlos en la "fase tranquila" en la que la muda está en reposo

Lavados con agua durante la muda – alteran la flora cutánea y alargan considerablemente el tiempo de secado debido a las densas cantidades de pelo

15. FAQ: las preguntas más frecuentes sobre la muda del caballo

¿Cuándo comienza la muda en el caballo?

La muda está regulada por la duración de la luz del día y comienza ya desde el solsticio de invierno (21 de diciembre) en el interior del cuerpo. Se hace visible normalmente de enero a marzo (muda de primavera) o de septiembre a noviembre (muda de otoño).

¿Cuánto dura la muda en el caballo?

La duración varía según raza, edad, sistema de alojamiento y estado de salud, entre pocas semanas y varios meses. La muda de primavera suele durar más que la de otoño.

¿Cómo puedo apoyar a mi caballo durante la muda?

Las tres medidas más importantes son: asegurar un forraje base de calidad, comprobar el aporte de minerales y proteínas y cepillar con regularidad. Como complemento, se pueden emplear aceite de lino, lino y, si es necesario, una cura de hierbas (cardo mariano, ortiga).

¿Qué dar de comer durante la muda?

La base es heno de alta calidad en cantidad suficiente. Como complemento, un buen pienso mineral con zinc, cobre y selenio, aceite de lino o lino para ácidos grasos omega-3 y aportes ricos en proteína como levadura de cerveza o alfalfa si es necesario.

¿Por qué mi caballo está tan apagado durante la muda?

La formación del nuevo pelaje exige al metabolismo, al sistema inmunitario y a la circulación. Como consecuencia, hay temporalmente menos energía disponible para el rendimiento deportivo. Una reducción moderada de la intensidad de entrenamiento es adecuada en esta fase.

¿Por qué tose mi caballo durante la muda?

Posibles causas son un sistema inmunitario debilitado por la muda y una mayor carga de polvo por los pelos sueltos en el aire del establo. Una tos persistente debe ser aclarada por el veterinario.

¿Qué significa una muda alterada?

Si un caballo lleva en verano todavía pelo claramente largo y rizado, puede existir una enfermedad metabólica como el Cushing (PPID). Una analítica de sangre en el veterinario aporta claridad.

¿Cuándo debo recurrir al veterinario en la muda?

En caso de muda muy retrasada (mayo y todavía pelaje de invierno completo), pérdida de peso llamativa, zonas redondas sin pelo, tos persistente, patas hinchadas o sospecha de Cushing.

¿Puedo esquilar a mi caballo durante la muda?

Sí, en caballos mayores o enfermos que bajo el denso pelaje de invierno sudan en exceso y desarrollan problemas circulatorios, una esquila puede ser razonable. Los caballos esquilados deberán entonces ser mantados en consecuencia.

¿Qué hierbas ayudan durante la muda?

El cardo mariano puede apoyar la función hepática, la ortiga aporta minerales y favorece la irrigación, el diente de león estimula riñones y metabolismo y la levadura de cerveza aporta vitaminas B y aminoácidos esenciales.

¿Las mantas alteran la muda?

No. La muda se desencadena por la duración de la luz del día, no por la temperatura. Los caballos mantados mudan exactamente igual que los que no llevan manta. Las mantas solo pueden influir ligeramente en la densidad y longitud del pelaje de invierno. Es importante que la manta se retire regularmente para airear la piel y evitar zonas de sudor.

¿Cuánta agua necesita mi caballo durante la muda?

Un caballo grande bebe en condiciones normales unos 20 a 40 litros de agua al día. Durante la muda, la necesidad puede aumentar debido a la mayor actividad metabólica. Al mismo tiempo, la disposición a beber baja en invierno cuando el agua de bebida está muy fría. El agua a una temperatura entre 7 y 18 grados Celsius es demostradamente mejor aceptada. Cobs de heno remojados o mash pueden completar adicionalmente la ingesta de líquido.

¿Influye la salud intestinal en la muda?

Sí. La mayor parte del aprovechamiento de los nutrientes en el caballo tiene lugar en el intestino grueso, donde los microorganismos fermentan la fibra bruta y producen, entre otras cosas, vitaminas del grupo B. Una flora intestinal alterada —por cambios bruscos de pienso, estrés o medicamentos— puede empeorar la absorción de nutrientes y manifestarse como pelaje opaco o crecimiento del pelo más lento. Una alimentación estable, basada en fibra bruta, es la mejor base para una flora intestinal saludable.

15. Bibliografía



Este artículo sirve para una información general y no sustituye un asesoramiento individual veterinario o especializado en alimentación. Si tienes dudas sobre la salud, alimentación o suplementación de tu caballo, dirígete a tu veterinario o a un asesor de alimentación cualificado.