Herraje de plástico en doma
Pero antes una breve presentación nuestra (de mi caballo y mía), para que sepáis quiénes somos y a qué nos dedicamos.
Soy Helga, vivo en Múnich, llevo montando 40 años y tengo caballos propios desde hace 30. Mi semental PRE Lentisco lleva sus Goodsmith desde el 24 de abril de 2018.
Lentisco tiene 10 años, mide 164 cm a la cruz y pesa 550 kg. Está formado en doma a nivel M y se encuentra en muy buen estado de entrenamiento.
Mi herrador recomienda mantenerlo descalzo, ya que la calidad de los cascos es muy buena. Por desgracia, nuestros suelos no son los más adecuados para ir descalzo. La cuadra es de grava y, al salir a pasear, tenemos que recorrer mucho asfalto. Las piedrecitas se le clavan una y otra vez en la suela, y debido al andar típico de los caballos españoles con las patas delanteras, los cascos se desgastan de forma oblicua sobre el asfalto.
La colocación de la herradura de plástico la hicieron mi herrador y los chicos de Goodsmith. Salió bien. Limpiar el casco – recortar la placa base – soldar las pestañas. En el caso de mi caballo optaron por la variante sin pestaña en la pinza, simplemente porque querían comprobar lo bien que aguantan las Goodsmith con menos pestañas.
Mi caballo nunca había llevado nada en los cascos y todos teníamos curiosidad por ver cómo se movería con la herradura de plástico. Lo enganché a la cuerda y fuimos a la pista. Paso, trote, galope. Caminaba como siempre. Las Goodsmith no lo molestaron ni lo irritaron. Primera prueba superada. En mi primera sesión de doma me di cuenta de que sale mucho más libre desde la espalda.
Antes solía agarrotarse de vez en cuando en la cintura escapular, algo que siempre se resolvía con un calentamiento gimnástico. Ahora se movía libre desde la espalda desde el primer momento. Era evidente que sí tenía algo de sensibilidad. Asfalto, grava, ningún problema. Pista de carreras, aguantaron. Bajando un pequeño terraplén hasta un arroyo, unos 100 m por el agua y subiendo otra vez por la orilla, aguantaron. Caminos rurales e incluso suelos blandos, también los soportaron.
Dejarlo correr libre, trabajo a la cuerda, circense. Las Goodsmith aguantaron todo. Retozando salvajemente en el picadero, arrancadas vertiginosas a la cuerda (cuando vuelve a aparecer el peligroso fantasma en el rincón), paso español, reverencia, tumbarse, sentarse, encabritarse. Siempre se han mantenido.
Solo una vez perdimos una. Huyendo de una pompa de jabón :). Se pisó por detrás y se oyó claramente cómo se soltaba la herradura. El caballo no llegó a tropezar en el proceso. Creo que en esa misma acción también se habría arrancado una herradura metálica, así que para mí estuvo bien.






