Salud del Casco en Invierno

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El mantenimiento del caballo en invierno puede suponer un verdadero desafío. Frío, hielo, nieve, pocas horas de luz: en este artículo queremos analizar más de cerca cómo apoyar a tu caballo (y especialmente a sus cascos) de la mejor manera posible en estas condiciones difíciles.

Caballo en invierno con disfraz navideño; lleva herradura pegada Goodsmith

Crecimiento del casco y alimentación en invierno

Quizás ya lo hayas notado: los cascos de los caballos crecen más lentamente en invierno que en las demás estaciones del año. Esto tiene varias razones: debido a la reducción de las horas de luz, el equilibrio hormonal se modifica y el caballo entra en "modo de ahorro de energía". Es decir, el cuerpo le indica al caballo que destine menos energía al movimiento y, en su lugar, la utilice, por ejemplo, para mantener la temperatura corporal. Sin embargo, debido a la reducción del movimiento, también disminuye la circulación sanguínea y el casco recibe menos nutrientes. Además, existen teorías según las cuales los vasos capilares de las patas del caballo se contraen para minimizar la pérdida de temperatura, lo que también reduce la circulación sanguínea.

El cambio hormonal provocado por la luz diurna también conlleva una menor producción de la hormona prolactina, lo que a su vez influye, entre otras cosas, en la tasa de crecimiento del casco.

Todos estos factores combinados hacen que los cascos de tu caballo crezcan más lentamente en invierno. Pero eso no significa que tu herrador o podólogo equino deba venir con menos frecuencia durante los meses de invierno, al contrario: cuando el crecimiento del casco es escaso, es aún más importante que el material existente esté sano, que nada presione y que el casco se mantenga en equilibrio. Por ello, el cuidado regular es tan importante como en los meses más cálidos.


Puedes apoyar a tu caballo en cuanto al crecimiento del casco de la mejor manera posible asegurándole mucho movimiento y adaptando la alimentación. Esto incluye, por un lado, un aporte más intensivo de vitaminas liposolubles, que el caballo recibiría de forma natural a través de la hierba durante el resto del año. Por otro lado, hay que cubrir la mayor necesidad energética en invierno. Para ello, la energía debe suministrarse en forma de fibra bruta; en el caso más sencillo, basta con aumentar la ración de heno. Como alternativa, la pulpa de remolacha también es un buen complemento alimenticio en invierno, ya que aporta mucha fibra bruta digestible y además es una excelente fuente de lisina. La lisina es un aminoácido esencial e importante, entre otras cosas, para el crecimiento del casco y la formación del cartílago (del casco).

Preparar la protección del casco para el invierno

Debido a la reducción del crecimiento del casco, es posible que tu caballo necesite una protección adicional para los cascos en invierno. Especialmente si tu caballo vive en establo abierto y allí hay suelo congelado con frecuencia, hay que tener precaución: con facilidad puede producirse una inflamación del corion solar. Los caballos con suelas finas o bóveda plana corren un riesgo especial. En estos casos, suele ser conveniente colocar de forma proactiva una protección de casco pegada en invierno (antes incluso de que aparezcan problemas).

Colocar protección antideslizante

En la estación fría, una protección permanente del casco debería en cualquier caso adaptarse al invierno. Esto incluye, por un lado, la colocación de ramplones para evitar resbalones indeseados en condiciones invernales del suelo. En nuestra herradura pegada Perma XT puedes, por ejemplo, atornillar fácilmente spikes.


Evitar la acumulación de nieve

En zonas con nevadas frecuentes, debes prestar atención además a que tu protección del casco no favorezca excesivamente la formación de bolas de nieve. Según la consistencia de la nieve, también pueden formarse bolas en caballos descalzos, pero allí suelen caerse solas después de unos pocos pasos. Una protección de plástico o una herradura metálica, en cambio, tiene cantos comparativamente "afilados" en los que los trozos de nieve se adhieren con más tenacidad.

Puedes remediarlo cerrando estos cantos. Esto puede lograrse, por ejemplo, con un "labio antinieve" móvil (tal como ya viene incorporado de fábrica en las placas base Goodsmith) o mediante una almohadilla entre la suela del casco y la protección. Esta almohadilla es una masa especial de silicona o plástico que no se endurece por completo, sino que mantiene cierto grado de flexibilidad. Si tu caballo tiene la suela sensible, con ello obtienes al mismo tiempo una protección frente al suelo congelado.


Autora: Nathalie Kurz www.mein-leben-ist-ein-ponyhof.at

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