¡Alimentación para Cascos Sanos!

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Para la salud de los cascos de tu caballo no solo es esencial un correcto recortado, sino también una alimentación adecuada. ¿Por qué? Muy sencillo: con el recortado solo se puede trabajar el material córneo que ya existe. Pero si no crece un buen casco (o crece muy poco), no hay nada que se pueda trabajar. Para que crezca suficiente casco de buena calidad se necesita sobre todo una cosa: un aporte equilibrado de nutrientes.

Alimentación equilibrada para el caballo

¿Qué componentes necesita el casco?

Para saber con qué nutrientes hay que abastecer al casco a través de la alimentación, primero hay que analizar la composición del casco.

Cápsula córnea

La cápsula del casco —es decir, pared, suela y ranilla— está formada por queratina, que es su componente principal. La queratina es una proteína compuesta, entre otros, por los dos aminoácidos azufrados metionina y cisteína. La cisteína puede ser producida por el propio caballo a partir de la metionina, pero la metionina es un aminoácido esencial y, por tanto, debe aportarse desde fuera, a través de la alimentación.

Los enlaces de azufre (puentes disulfuro) en estos dos aminoácidos son, por cierto, los responsables de la firmeza del casco, por lo que un aporte suficiente de azufre también es enormemente importante para la salud del casco.

Además de la queratina, el casco está formado por otros elementos. El zinc y el cobre tienen aquí especial relevancia. Un estudio de la Escuela Superior de Veterinaria de Hannover, por ejemplo, ha demostrado que el contenido de zinc en los cascos de mala calidad es considerablemente menor que en los cascos sanos. El cobre, por su parte, interviene en la formación de los ya mencionados puentes disulfuro, así como del colágeno, lo que resulta importante tanto para la firmeza del casco como para los cartílagos del mismo.

Otro componente importante del casco son los ácidos grasos. En un estudio alemán se identificaron 26 ácidos grasos diferentes en el casco de la pared externa, los cuales aportan elasticidad a la cápsula córnea. También entre los ácidos grasos hay algunos que el organismo puede producir por sí mismo y otros que deben aportarse a través de la alimentación. Entre estos últimos se encuentran los ácidos grasos omega-3 y omega-6.

Estructura interna

Para la salud del casco de tu caballo no solo es importante el aporte a la cápsula córnea, sino también la “estructura interna” del casco, es decir, huesos, cartílagos, tendones, tejido conjuntivo y vasos sanguíneos. En consecuencia, estos también deben recibir los nutrientes adecuados para que se forme un casco funcional. Dado que, en especial, el tejuelo desempeña (en el sentido más literal) un papel fundamental en la salud del casco, la alimentación también debe tener en cuenta la salud ósea. Los huesos son un gran depósito de minerales y no solo se componen de calcio y fósforo, sino también de muchos otros minerales, entre ellos magnesio, manganeso y cobre. Estos también deben cubrirse adecuadamente con la alimentación.

¿Cuánto de cada cosa?

Para que tu caballo pueda hacer crecer un casco sano, debe obtener ciertos nutrientes a través de la alimentación, ya que no puede producirlos por sí mismo. En principio, tu caballo ya recibe muchos elementos importantes a través de su alimentación básica (heno, hierba, paja y, en su caso, pienso y forraje suculento). Pero, con frecuencia, eso por sí solo no es suficiente, ya que nuestros prados a menudo cubren un espectro de nutrientes muy unilateral y, en el heno, debido al secado, se degradan otros componentes importantes, por ejemplo vitaminas. Por eso, en la inmensa mayoría de los casos hay que proporcionar una mineralización adicional.

Suplementación individual

En el mercado existe ya una variedad inabarcable de suplementos alimenticios, muchos de los cuales se publicitan específicamente para el cuidado de los cascos. ¿Cuál es entonces el mejor para tu caballo? Lamentablemente, esta pregunta no puede responderse de forma generalizada. Porque: primero hay que determinar qué necesidades tiene realmente tu caballo. La necesidad es individual y depende, entre otras cosas, de la edad, raza, uso y estado general de salud. Una vez determinada la necesidad, hay que ver cuánto de esa necesidad se cubre ya con la alimentación básica. Es decir: ¿cuánto se cubre ya a través del heno y, en su caso, del prado? Para ello es necesario analizar el heno. Porque los componentes del heno varían a veces enormemente y dependen del suelo, del espectro de plantas, del momento del corte, del clima, del almacenamiento, etc.

Un análisis del heno también es útil para evitar un posible exceso de aporte. Porque la mayoría de los minerales interactúan entre sí y pueden, por ejemplo, dificultarse mutuamente la absorción. En relación con los cascos, por ejemplo, el hierro en dosis demasiado altas puede resultar problemático, porque puede inhibir la absorción del zinc. Esto significa que tu caballo dispondrá entonces de muy poco zinc para el crecimiento del casco, aunque en realidad le aportes suficiente zinc. Del mismo modo, por ejemplo, un exceso de selenio puede causar problemas, ya que el organismo entonces incorpora selenio en lugar de azufre en el casco. Pero, como se mencionó al principio, los enlaces de azufre son los responsables de la firmeza de la queratina. Si estos son sustituidos por selenio, el casco se vuelve frágil.

La solución a esto es el llamado “cálculo individual de la ración”, preferiblemente realizado por un asesor de alimentación independiente. En él se analiza exactamente qué necesita tu caballo, cuánto recibe ya a través de su alimentación básica y qué deberías aportarle adicionalmente.

Alimentar para cascos sanos

¿Llegan los nutrientes realmente al casco?

Aparte de la cantidad correcta de nutrientes y de la proporción adecuada entre los distintos minerales, existen otros factores que pueden afectar la nutrición del casco. Porque solo porque alimentes correctamente, lamentablemente eso no significa que todo llegue al casco. En especial, los siguientes factores pueden tener una influencia negativa:

Riego sanguíneo reducido en el casco

Cuando la circulación sanguínea del casco está alterada, también se reduce el aporte de nutrientes en el casco. Las causas de una circulación reducida pueden ser, entre otras:

  • poco movimiento
  • rotación del tejuelo
  • limitación del mecanismo del casco por una protección rígida

Salud gastrointestinal afectada

Una flora intestinal dañada tiene muchos efectos negativos sobre la salud general del caballo, pero en especial también sobre la formación del casco. La conversión de metionina en cisteína se produce en el hígado, utilizando vitamina B6. La vitamina B6 puede, en principio, ser producida por el propio caballo en el intestino, pero solo si el intestino funciona correctamente. En caso de problemas intestinales puede surgir, por tanto, una deficiencia de vitamina B6 e inhibirse así el crecimiento del casco.

Pero también los problemas gástricos pueden afectar negativamente al aporte de nutrientes, ya que, por ejemplo, en caso de úlceras gástricas, la absorción de los nutrientes puede verse comprometida.

Conclusión

Como ves, la alimentación correcta para cascos sanos no es algo tan trivial. Por eso es razonable dejarse asesorar por un profesional independiente que realice un cálculo individual de la ración para tu caballo. Así puedes asegurarte de que tu caballo no esté ni infraabastecido ni sobreabastecido, sino que reciba una mezcla equilibrada de nutrientes que también favorezca un buen crecimiento del casco.

Cascos sanos con herraje pegado Goodsmith

Autora: Nathalie Kurz

Imágenes: Eva Schroeder

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